Obra expuesta en feria SAM 2025 con galería Helarea.
Esta serie se sitúa en la intersección entre procesos pictóricos y una reflexión sobre el paisaje contemporáneo, abordando cuestiones vinculadas a la sostenibilidad, la fragilidad de los territorios y la memoria geológica de la materia.
A través de la cristalización de la pintura, las superficies emergen como formaciones orgánicas que evocan ecosistemas áridos, extensiones desérticas y cartografías en transformación. Lejos de una idea de vacío, estas obras se articulan desde una densidad silenciosa: espacios cargados de tensión, donde lo aparentemente mínimo revela la complejidad y vulnerabilidad de la naturaleza.
La textura adquiere así un papel esencial, invitando a una percepción atenta de lo sutil y de los procesos lentos que configuran el paisaje. En este contexto, el oro de 22k aparece como un gesto que señala y preserva: las grietas, acentuadas con una sensibilidad cercana al kintsugi, dejan de ser fracturas para convertirse en huellas de resistencia, registros del tiempo y de la transformación constante del territorio.
[arenas] propone, en última instancia, una mirada hacia la belleza frágil de lo natural, poniendo en valor aquello que, en su aparente insignificancia, contiene una profunda conciencia de equilibrio y devenir.