jo investiga una estética de la imperfección natural mediante la experimentación matérica y la abstracción de paisajes que se conectan con la memoria del espectador. Me atraen las huellas inadvertidas de la naturaleza: sus irregularidades, sus grietas y la manera en que el territorio revela su historia.
A través de procesos químicos que transforman la pintura fluida en materia de apariencia orgánica, surgen formas fractales, relieves y texturas que evocan cristalizaciones y fenómenos geológicos. Estas superficies activan la dimensión sensorial del recuerdo, pues la memoria se construye a partir de sensaciones, colores y fragmentos que cada espectador reconoce de forma íntima.
En este recorrido, el oro de 22k aparece como un gesto que articula todo el proceso: subraya la belleza de lo imperfecto, ilumina lo que suele pasar desapercibido y convierte las grietas —producto natural de la materia y del tiempo— en el núcleo más valioso de la obra. Es aquí donde se enlazan paisaje, memoria y fragilidad humana.
